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Sigrid Broussard

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Sigrid Broussard

Mensaje por Sigrid Broussard el Vie Ene 09, 2015 11:16 pm





Sigrid Broussard
« No basta con creer en la paz para que exista. Hay que luchar para conseguirla. »

▶ Mujer | Heterosexual | 24 años | Adulta | Humana | Maga ◀


DATOS PRINCIPALES:

● Nombre(s) y Apellido(s): Sigrid Broussard
● Apodo:  Ninguno por el momento
● Género: Femenino
● Orientación Sexual: Heterosexual
● Lugar de nacimiento: Kay, Vedenie

● Lugar de residencia: Kay, Vedenie
● Clase social: Noble. Duquesa de Vedenie.

● Fecha de nacimiento: Día 272 del Ciclo Lunar 107
● Edad: 24 años.
● Etapa: Adulta.

● Raza: Humana
● Clase: Maga
● Lealtad: Vedenie
Datos Principales

● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●

DATOS DE TRANSFONDO:

● Descripción física: A pesar de poseer una altura de no más de un metro sesenta y cinco centímetros y de tener un rostro cuyas facciones podrían considerarse ligeramente aniñadas, Sigrid tiene una resistencia física bastante destacable. Desde pequeña sabía que la fuerza no era lo suyo, por lo que comenzó a dedicarse al uso de la magia. De este modo, pese a pertenecer al Ejército Sagrado, su cuerpo no es precisamente atlético y, aunque tampoco es una mujer de muchas curvas o de proporciones envidiables, trata de mantenerse en forma para evitar fatigarse rápido.

Algunos familiares dicen que realmente no saben a quién se parece físicamente. Tiene los mismos ojos de color azul de su padre, así como el pelo lacio y rubio cenizo y piel blanca característicos de los Broussard. No le gusta sonreír demasiado, puesto que tiene un colmillo ligeramente torcido en la mandíbula inferior que se ve a simple vista cuando abre la boca.

Es bastante friolera. Cualquiera incluso diría que exagera, y esto puede verse en su costumbre por llevar demasiada ropa de abrigo incluso en verano. Esto no indica que vaya precisamente tapada hasta arriba.

Le gusta vestir cómodamente. Procura seguir lo que se le dicta en la corte en cuanto a su estilo de ropa, pero a la hora de entrenar con el Ejército Sagrado, no duda en ponerse lo que prefiere. Una prenda que le gusta mucho es una túnica con capucha de color verde oscuro. No lo reconoce y es probable que ni siquiera lo sepa conscientemente, pero se siente protegida cada vez que se oculta el rostro con ella.
● Descripción psicológica:
En Sigrid puede verse claramente cómo la influencia familiar y su formación han dejado huella en su personalidad. Es obediente y respetuosa con aquellos a los que considera que están por encima de ella, pero este respeto no se disipa con otras personas. Cree en el poder de la palabra, pero siempre hasta cierto límite. No piensa que sea una persona con dotes de líder, pese a que sabe perfectamente que algún día tendrá que sentarse en el mismo lugar que Lady Sulphen.

Procura mostrar una determinada faceta al resto de las personas, típico de alguien criado en el seno de una familia noble (más aún si se trata de una familia real). Intenta hacerse respetar mostrando cierta valentía de vez en cuando, pero en realidad tiene algunos miedos absurdos que contradicen dicha faceta. Hace lo posible por ocultarlos, puesto que piensa que es algo vergonzoso de su persona.

Se toma muy en serio casi todo lo que hace, hasta el punto de que los más cercanos le tienen que pedir que se “relaje un poco”. Es exageradamente perfeccionista, hasta el punto de que podría considerársele un poco maniática. Le gusta hacer las cosas bien, por lo que le pone nerviosa que otras personas dejen a medio hacer algunas tareas o que estas hayan sido realizadas con tal apuro que sean un desastre.

A diferencia de su abuela, aunque confía en el diálogo y en la diplomacia, es muy fiel a sus convicciones y tiene muy poca tolerancia con las opiniones que chocan directamente con sus ideales. Trata de ser tolerante, sí – pero todo depende de qué tipo de opinión tengan los demás y cómo se diferencien de su ideología.

Sigrid es terca como una mula. Cuando tiene una idea en la cabeza, no parará hasta hacer que se cumpla, a no ser que alguien le haga ver (con mucho esfuerzo) que va por el camino equivocado. Al principio se frustrará, pero al rato comprenderá su error y se mostrará de una manera más humilde. Esto le ocurría muy a menudo de pequeña, por lo que ha ido aprendiendo a escuchar un poco más a los demás.

Debido a su terquedad, rara vez se quejará de algún tipo de dolor físico, a no ser que sea insoportable. No es que sea más dura que una piedra – es que su humildad desaparece y prefiere que los demás se preocupen de otros asuntos y no de cualquier “tontería” que le haya ocurrido a ella.

Posee un interés enorme por la magia. Desde muy pequeña rechazó el uso de las espadas u otras armas blancas, refugiándose en la lectura de los libros de los magos de la corte. Debido a su naturaleza introvertida, prefería encerrarse durante horas a leer textos incomprensibles (puesto que no sabía cómo llevarlos a la práctica) antes que ponerse a juguetear con espadas de madera, como hacían otros jóvenes de su edad que estuviesen destinados a pertenecer al Ejército Sagrado. A día de hoy, no se considera una experta en la materia – opina que cada día le espera una sorpresa, por lo que es su deber ir mejorando hasta poseer grandes conocimientos.

● Punto fuerte:  Pensamiento lógico, diplomacia

● Punto débil: Terquedad, seres queridos

● Gustos y aficiones:
- Es una lectora muy ávida. Le gusta leer cualquier cosa, pero en especial tomos mágicos, aunque ni siquiera vaya a usarlos. También le gusta darles uso, por supuesto.

- Es alguien que prefiere pasar su tiempo libre a solas, pero a veces disfruta de la compañía de las personas más allegadas.

- Come de todo, pero se inclina más por las verduras, las frutas y el pescado. Pero lo que le pierde son las manzanas. Podría tirarse el día entero comiendo manzanas.

- Tiene la costumbre de ir anotando cosas en un diario desde hace años, pero procura ser lo más neutral y objetiva posible por si algún desgraciado se pone a fisgonear y se entera de algo que no debería saber. Aun así, le da mucha vergüenza ser descubierta escribiéndolo.
● Miedos o fobias:
- La muerte injusta de un ser querido (como es natural) le aterra de una manera inimaginable. A pesar de haber sido preparada para una posible (y desafortunada) guerra y por ende a la posibilidad de que ella misma o los que le rodean fallecieran, inconscientemente no es capaz de asumir el hecho de que algún allegado muera por causas que no son naturales o que no se deben a una enfermedad.

- No es miedo, pero sí repulsión total y absoluta: no aguanta las cucarachas. No se pone a hacer gestos exagerados ni a correr de un lado para otro, puesto que intenta disimular que no es nada. De todos modos, si una se le acerca demasiado, se le dibujará una mueca de asco bastante notoria y tratará de apartarse rápidamente.

- Una de las razones por las que sabe que nunca podría llegar a montar en un pegaso es porque le entran náuseas en cuanto siente que no tiene los pies en el suelo. Más bien, en cuanto está ante una altura considerable. Es algo que lleva en secreto y trata de no mostrar, puesto que le da bastante vergüenza.

● Manías:
- Es perfeccionista y esto afecta a la manera de realizar cualquiera de sus labores. Esto incluye el simple hecho de ordenar su inventario personal. Si un día se va a dormir sin asegurarse de que éste está bien colocado, se levantará rápidamente para comprobar que todo está en orden.

- Tiende a apretar los labios cuando está escuchando a alguien, independientemente de lo que esté diciendo. Esto puede llevar a pensar a su interlocutor que está molesta por algo o que no está de acuerdo con su postura, pero no siempre es así.

- Detesta que le toquen la cara. Le parece muy desagradable, pero realmente no puede dar una explicación lógica a eso.

● Historia:
Como es de esperar, Sigrid no tuvo una infancia muy complicada. Debido a su posición social es consciente de que muchas personas tengan prejuicios sobre ella. Se dio cuenta de esto cuando era una niña muy joven, debido a un comentario con aires de desdén por parte de un antiguo sirviente que parecía no haber tenido un buen día. Sigrid no recuerda muy bien qué había había hecho, pero sabía que había recibido una muy buena reprimenda por parte de su niñera (puesto quera sumamente traviesa en aquél entonces), lo cual acabó en llanto. El sirviente, al ver la escena, murmuró con cierto desprecio que había niños en peores situaciones que ella y que no derramaban ni una lágrima, pero eso sería algo que Sigrid jamás viviría por estar “sobreprotegida” entre las paredes del castillo. Poco después hablaría con esto con su niñera, buscando alguna respuesta para la confusión que se había formado en su pequeña cabecita. La mujer, sin rodeos, le explicó con claridad que no todas las personas poseían la misma suerte que ella – y que lamentablemente todo ser humano asociaba el carácter de un individuo a su clase social, a pesar de que juzgar a una persona basándose en su posición podía llevar a error en la mayoría de los casos.

A la temprana edad de siete años fue comprometida con Émeric Thibault, un joven ocho años mayor que ella, hijo de Nathanael Thibault, un amigo de su padre e influyente estratega del Ejército Sagrado. En ningún momento ella se opuso a esta unión, ni recuerda bien la actitud de Émeric (a quien sólo vio aquella vez). Tampoco se sintió nunca como una persona feliz al pensar en ello. Para Sigrid, el matrimonio concertado era una tradición sin más (hasta el punto de ser bastante indiferente) y sabía que debía cumplirla. Es por esto por lo que, en cuanto recibió la noticia, no entendía la emoción de su madre ni comentarios negativos (a escondidas, por supuesto) por parte del servicio.

La ceremonia se llevaría a cabo cuando Sigrid cumpliese diecinueve años, edad que designaba la mayoría de edad de un individuo en Vedenie. Sin embargo, la boda jamás ocurrió: cuando ella contaba con quince años, Émeric y su padre perecieron en una escaramuza que, a pesar de ser de poca importancia, logró acabar con varios hombres de Thibault. No sintió pena por la muerte de su prometido, pero tampoco fue algo que celebrase. Lamentaba la caída de aquél grupo de hombres, pero no sentía ningún tipo de dolor ni angustia ante el fallecimiento de Émeric. Como sólo se habían visto una vez, era un completo desconocido para ella, por lo que pensaba en él como en cualquier otro individuo. Llegó a sentirse mal por esto – se supone que aquél hombre hubiera sido su futuro marido, pero no había derramado ni una sola lágrima al oír sobre la tragedia. ¿Acaso no debía llorar por su muerte, como una buena futura esposa? ¿Incluso a pesar de no conocerle lo suficiente?

No era la primera vez que una persona cercana a Sigrid había fallecido. La primera, cuando contaba con diez años, fue su madre, cuya enfermedad había sido diagnosticada demasiado tarde. Con ella había tenido una relación un poco distante, pero sin duda estaba más unida a ella que a su padre. De hecho, fue su madre la que descubrió el interés innato de su hija por la magia. Más de una vez había elegido como escondite alguna de las secciones de la gran biblioteca del castillo, hasta el punto de que su niñera tenía que recurrir a su madre para poder buscarla. Fue por ello por lo que acabaron contratando al sabio Loïc Baptiste, un gran maestro de la magia animista perteneciente al Ejército Sagrado, para que le brindara sus enseñanzas a la pequeña, tanto con respecto al contenido de los tomos mágicos como a estrategias básicas de combate.

La mayoría de las preguntas que Sigrid se hacía sobre la vida en cuestión eran contestadas por Loïc. Estuvo mucho tiempo pensando en que, si la enfermedad de su madre hubiese sido diagnosticada a tiempo, tal vez podría haberse salvado. Esto le hacía fantasear con posibles vías distintas que podría haber tomado su vida. Tras superar la muerte de su madre, se dio cuenta de que la muerte en sí era inevitable en la mayoría de los casos, por lo que comenzó a adoptar una actitud más madura frente a este concepto.

La segunda, y sin duda la más dolorosa, fue la muerte de su niñera, con quien había forjado un vínculo muy fuerte. La mujer, que ya era una anciana, había comenzado a dar señales de un trastorno degenerativo (debido a la edad) pocos años antes de su muerte, por lo que Sigrid pudo ver cómo la llama que la mantenía viva iba apagándose lentamente hasta terminar por completo con su vida. A pesar de que sabía que iba a perderla en cualquier momento, la prolongación de su agonía hizo que experimentara un tipo de dolor que no había sentido antes.

Con el paso de los años, trató de mejorar el dominio de la magia animista y demostró tener sagacidad a la hora de elaborar estrategias de batalla. Fue por esto por lo que, recientemente, su padre consideró que podía dejar a Sigrid a cargo del Ejército Sagrado mientras atendía asuntos diplomáticos en otro continente.


● Familia:
Lady Sulphen Broussard (Abuela): Reina de Vedenie. Es una mujer amable, culta y siempre dispuesta a escuchar a su pueblo, puesto que se preocupa por el bien común. Su relación con Sigrid no es muy fuerte debido a que la joven la trata con sumo respeto y cordialidad y nunca han llegado a tener conversaciones que podrían considerarse “íntimas.” Sin embargo, ambas se aprecian como si fueran madre e hija.

Lord Aldric Broussard (Padre): Príncipe heredero de Vedenie y líder del Ejército Sagrado. Actualmente se encuentra de viaje diplomático en otro continente, por lo que dejó el cargo de líder del Ejército Sagrado a Sigrid.

Lady Sévérine Broussard (Madre, fallecida): Princesa consorte de Vedenie, fallecida tras una enfermedad que fue diagnosticada demasiado tarde, pese a no ser mortal en sus inicios. Los síntomas de la misma eran bastante leves y se confundían con otro tipo de enfermedades. Sigrid recuerda muy poco todo esto, debido a que tenía unos diez u once años cuando su madre falleció. Lo que sí recuerda fue la gran frustración de haberla perdido, no por lo obvio, si no por el hecho de que había habido una ligera posibilidad de que se hubiera salvado.
Datos de Trasfondo

● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●

STATS
→ PV: 25
→ Fuerza: 3
→ Magia: 14
→ Habilidad: 6
→ Velocidad: 7
→ Suerte: 13
→ Defensa: 5
→ Resistencia: 9
- Fortaleza/Debilidad: Magia/Fuerza
- Elemento de nacimiento: Trueno.
- Nivel de armas: D.
Stats

● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ● ●

Títulos
TÍTULOS
- Duquesa Heredera de Vedenie
- Comandante suplente del Ejército Sagrado
XXXX




Última edición por Sigrid Broussard el Sáb Jul 11, 2015 9:48 pm, editado 2 veces
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Re: Sigrid Broussard

Mensaje por Anton Von Remheit el Sáb Jul 11, 2015 2:00 am

Ficha aprobada, ¡disfruta tu estancia!
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